viernes, 4 de abril de 2008

va por ustedes

Hace más de dos años andaba muy perdida entre emociones, sentimientos y pensamientos varios... no es que esté mucho más ubicada pero, en fin, poco a poco. Es obvio que sigo un poco perdida, pero hay algo que sí he aprendido: a relativizar y a valorar las cosas en su justa medida.
Ayer lo hablaba con una amiga, me oía a mí misma decirlo y me sorprendía no haberme dado cuenta de lo feliz que me está haciendo haber entrado en este proceso. Resulta fácil de decir e incluso de pensar, pero no es tan sencillo. Como todo, con el tiempo y la experiencia va saliendo mejor. Antes pensaba: "¿me estaré volviendo fría?". No, Irene, estás dejando de comportarte como una adolescente. Pensaba que antes lo sentía todo con más intensidad, tanto lo bueno como lo malo, y que era una pena perder la intensidad extrema de lo bueno en pos de sufrir menos. Valiente chorrada. Tiendo a recordar las cosas buenas pasadas como si hubieran sido la leche y minimizar lo que fue malo.
Aún así, relativizar se me da mejor que valorar. Me recuerdo tantas veces en mi vida diciéndome a mí misma: "con el tiempo, esto no será nada". Esa ha sido una de mis máximas, desde que volvía a casa con las notas en el bus del cole, medio llorando, medio riendo, cantándome al oído "ay ay ay ay, canta y no llores...". Ja ja ja, siempre me he consolado muy bien. Con el tiempo cambié el "Canta y no llores" por una de las más preciosas canciones que se hayan jamás escrito: "Was it all worth it" de Queen. Cada vez que le oígo decir "yeah, it was a worthwhile experience" se me ponen los pelos de punta. Siempre, siempre, mereció la pena. Cuando Freddy escribió esta canción sabía que iba a morir pronto y seguía pensando que había merecido la pena vivir con tantas ganas y disfrutar tanto de todo. No esperar nada a cambio sino apreciar la vida y lo que a uno le ofrece en su justa medida, es decir, sin mesura.
Bueno, a lo que iba, que todos estos procesos evolutivos de relativización y valoración me han enseñado a querer más y mejor a mis amigos. A no esperar nada de ellos sino a agradecer cada gesto, cada apoyo, cada uno de los pequeños detalles que me dedican y que hacen que mi vida sea más bonita. A comprender sus momentos como ellos comprenden los míos. A llevar la comprensión y la empatía a la categoría de arte. Tener un amigo es algo tan imprescindible como saber cuidarlo.
Soy tan absolutamente afortunada que a veces me da miedo no merecerlo. Cuánta gente me quiere y dedica ratos de su vida a pensar en mi, a ayudarme, a sentir cariño hacia mí. Es impensable. Nunca, jamás creí que a mis treinta años sería tan importante para tantas personas. Escucho a Freddy decir que todo mereció la pena, me veo con la carita apoyada en el cristal del autocar y lo tengo claro... todo esto mereció la pena gracias a vosotr@s! Cada uno en su momento, habéis hecho que esto merezca la pena. Coño, que sea hasta divertido.
Gracias por elegirme. Gracias por aguantarme. Gracias por perdonarme. Gracias por comprenderme. Gracias por escucharme. Gracias por reirme las gracias. Gracias por escuchar mi penas. Gracias por aconsejarme. Gracias por decirme las verdades que me negaba. Gracias por acompañarme donde no queríais ir. Gracias por divertiros conmigo. Gracias por entender lo incomprensible. Gracias por no entenderlo. Gracias por confiar en mí. Gracias por cuidarme. Gracias por no fallarme. Gracias por hacerlo. Gracias por contarme vuestros secretos. Gracias por guardar los míos. Gracias por permitir que siga siendo como soy. Gracias por ayudarme a evolucionar. Gracias por pensar en mi. Gracias por ponerme a caldo a mis espaldas. Gracias por hacerlo a mi cara. Gracias por quererme a lo largo del tiempo. Gracias por hacerme sentir un poco más segura. Gracias por todo.
Os quiero con cada poro de mi piel.
Y voy a cuidaros porque valéis mucho para mí.

lunes, 24 de marzo de 2008

de regreso

Por fin me quité la manta que cayó sobre mis altavoces y opacaba la música que me guía.
Llené los pulmones de una maldita vez sin que un intenso dolor oprimiera mi pecho.
No por más sufrir la voy a querer más.
Disfrutar de mi felicidad también me recuerda a ella, pero ya no duele tanto.
Me costaba salir, la verdad.
Ahora parece que me va saliendo mejor.
Dediqué a mis almas perdidas muchos momentos de placer. Me ayuda. Aunque a los muertos no les llegue, porque ya no existen. Pero yo sí, y su recuerdo en mí también. Así que en realidad, dediqué esos momentos a mis recuerdos.
Quería cambiar de tercio.
Tengo un fotolog y allí colgué un cuento. Será un buen motivo.
Resulta que en la editorial donde trabajo somos varios a los que nos gusta esto de la ilustración, así que en una colección de libros sobre Aragón que se estaba editando, decidieron que unos breves cuentos que incluían serían ilustrados por nosotros. A mi me tocó uno oriundo del bajo Aragón. El asunto es que pensaba recordar bien el cuento y el otro día decidí escribirlo en este fotolog que os comento... para ilustrar mi opinión sobre la situación política (más o menos). Lo curioso es que, cuando lo escribí, no tenía a mano un ejemplar del libro donde se publicó el cuento junto a mis dibujos y lo reescribí de memoria. Cuando llegué a casa y lo leí en el libro, no cabía en mí de mi asombro. No tenían nada que ver. Sí, el protagonista, un cuervo blanco. Y la verdad, el mío me gusta mucho más. Os pongo aquí el mío, basado lejanamente en un cuento turolense que no os voy a contar porque no me gustó mucho después de encontrarme con el mío. Y el dibujo, claro.


Ser diferente

Odio a la gente. Siempre la he odiado. La desprecio, no porque sean inferiores sino porque así lo creen; no porque lancen su ataque antes de confiar en la bondad del otro o incluso en la eficacia de su defensa... si no por la misma naturaleza de ese ataque: perpetuar la ignorancia y no evolucionar por miedo a descubrir que no alcanzan. Me repugna la gente no por ser gente, sino por estrangular la voz del individuo que pueda empujar a otros a salir del rebaño, dejando al puto vago intelectual en minoría. Odio a la gente porque quiere ser gente. La odio porque persigue al individuo sin contemplaciones y porque usa su más miserable arma: la potencia arrolladora de saberse parte de una masa mayoritaria.
Me declaro individuo. No porque lo sea, sino porque quiero serlo.
En la rica tradición literaria aragonesa hay un precioso cuento que nos ilustra sobre la absoluta incapacidad de la gente para valorar a los individuos. La trágica inseguridad de quien se sabe inferior al otro, que le obliga a pisar a su compañero para asegurar la supervivencia de su miserable genética mayoritaria.
En un pequeño pueblo de Teruel (sí, existe...), hace mucho tiempo, nació un cuervo blanco. Su madre, cuando lo vio asomar tras la cáscara de su huevo, lo miró sorprendida. Lo lamió pensando que estaba sucio, pero su pelaje era demasiado claro para ser un cuervo. Aún así, lo alimentó y cuidó, como al resto de su progenie. Los pajarillos fueron creciendo y llegó el día de volar en solitario. Cada cuervito tomó un camino y nuestro pequeño se dirigió a la preciosa torre mudéjar del pueblo contiguo. Anidó en el tejado y comenzó a amueblar su casa.
Las gentes del pueblo lo miraban contrariados, "¿un cuervo blanco?". Algunos estaban encantados por la originalidad de su aspecto, otros admiraban el brillo incomparable de su plumaje albino... pero la mayoría del pueblo lo observaba con recelo porque nunca antes se había visto tal cosa por esos lares. En seguida, todo el pueblo comenzó a achacar cualquier evento a la presencia del cuervo blanco en la torre de su iglesia. El aborto de una mula, la caída de una teja, el amargor de un caldo, el catarro de un bebé... todo lo malo que sucedía, parecía ser culpa del pobre pajarillo que, ajeno a estos acontecimientos, disfrutaba jugando con las ramas de su nido y divagando al atardecer sobre la infinita belleza de la puesta del sol en la sierra turolense. Un día, el párroco, resbaló en las escaleras de la iglesia con una cagadilla del pobre cuervo blanco. "Infamia, blasfemia, es un discípulo de Satán que ha venido a nuestro pueblo a sembrar la desgracia y el pecado", sentenció el cura enfadado en la prédica del día siguiente.
El pueblo se dividió. Unos pocos defendían el derecho a la vida de ese curioso ejemplar de cuervo nunca visto, cuyo único pecado era común a todos los pájaros, cagar hacia abajo. Pero la mayoría, asustados por el miedo a lo desconocido y jaleados por las palabras del cura, acusaban al cuervo de traer desgracias a la comarca.
Así, como la mayoría manda, a pesar de no haberse puesto de acuerdo en las medidas a tomar, un cazador se levantó temprano y salió con su escopeta al tejado de su casa, cercano a la torre de la iglesia. Apuntó al cuervo blanco y éste le miró con curiosidad, "qué bonito y qué brillante es ese objeto que sujeta mi amigo Paco".
Un certero disparo acabó con la vida del único cuervo blanco.
En seguida el populacho atribuyó a su desaparición cualquier pequeña cosa buena que sucedía en la aldea: el parto de una vaca, el intenso y dulce aroma de las flores primaverales, la bonanza del tiempo...
Hechos comunes, que en nada habían cambiado, ni antes, ni después de la llegada de aquel pobre pájaro.
Incluso los que lo habían defendido, prefierieron que ya no estuviera, porque se había convertido en motivo de disputas entre los vecinos.


Por eso, para los simples, es mejor que no vengan muchos diferentes, no porque sean malos ni buenos, es que son incómodos, porque te obligan a pensar que cada uno vale por sí mismo, no por pertencer a un grupo. Verdad, Rajoy?

martes, 11 de marzo de 2008

mi tía Isabel

No hay palabras para expresar todo lo que ella era.
Ayer se dijeron cosas preciosas sobre ella. En cada letra del diccionario, hay una palabra que la define pero que se queda corta para abarcarla en toda su amplitud.
Amor, bondad, cariño, "chufabea", decidida, ESPECIAL, franqueza, generosidad, humildad, integridad, justicia, kilómetros, libros, mujer, niñera, orgullo, pedagogía, quimérica, rebeldía, serenidad, tía, única, viajera, Westfalia, x, y, z: como las coordenadas de un mapamundi tridimensional que me regaló hace años y me descubrió que el mundo no era como yo me pensaba. Tantas veces me descubrió el mundo. A tantas personas.
Hoy sólo puedo alegrarme de una cosa, con su mano en la mía, hice acopio de todas mis fuerzas y logré decirle, por fin: eres una mujer muy especial. No pude volver a hablar con ella.
Tía, perdóname por mi miserable cobardía emocional, por no haberte dicho tantas veces como merecías, todo lo que significabas para mí... nunca asumí que el tiempo para decírtelo era limitado. Espero haber aprendido una lección de vida y no tener que arrepentirme jamás de no compartir mi felicidad con quien me la regala. Le dije a tu madre, entre lágrimas, todo lo que debí decirte a ti, pero al menos la llené de orgullo por haber criado a una mujer tan excepcional. Cuidaré de mi abuela, ahora que no estás tú para hacerlo.
Isabel, qué ejemplo de integridad humana. Murió como vivió, pendiente de nosotros antes que de sí misma. Nunca se irá del todo, vivirá en nuestros corazones para siempre.
Te voy a echar de menos el resto de mi vida.

Aprovechando el jardín de la casa de Ansó, que tanto le gustaba, charlando durante horas.

En el bautizo de su "sobrino-nieto" Jorge. Siempre pendiente de nosotros. Nunca olvidaré las visitas a su casa de Alcañiz. Qué felices nos hacía. Y nosotros a ella...



No le gustaban nada las fotos, las huía con maestría, pero siempre me las apañaba para robarle alguna.

martes, 4 de marzo de 2008

aviso para navegant@s

Me he enterado de que a veces entráis y que tras vuestra visita, cual vulgares delincuentes, os preocupáis de no dejar huellas de vuestra presencia en el escenario del crimen.
Lo entiendo, pero no lo comparto. La falta de insipiración, ni la cobardía, tienen cabida después de rebuscar entre mis cajones, revolver mi ropa interior, olisquear entre mis pelos, invadir mi más profunda intimidad, los sentimientos que salen de mí a borbotones, los pensamientos que se mueven por mi alma desgarrada como un elefante en una cacharrería.
Un "hola, aquí estuve"; un "qué girada estás Irene"; un "no entiendo nada"; un "sí lo entendí"; un "anuncian que la semana que viene hará sol"; un soplo de vida... un poco de feedback. O simplemente un aviso para que sepa quién me lee y quién no, para medir o no mis palabras... ja ja ja, o para radicalizarlas y lanzarlas como escupitajos verdes contra las paredes de sus casas.
O simplemente para saber quién recorre a nuestro lado este extraño camino que comenzamos sabiéndonos solas y ahora continuamos en la penumbra, rodeadas de intrigantes ruidos de ramitas que se parten bajo los pies de nuestros perseguidores y respiraciones entrecortadas de caras desconocidas... aquel que camina junto a ti pero no muestra su cara, o desconoce lo que significa para ti su compañía, o prefiere no saberlo.
Sé que me leéis. Firmad en mi libro de visitas ("comentarios"). Gracias.

martes, 26 de febrero de 2008

caminín caminando

Parece que despacio y con dudas, pero el cielo quiere al fin mostrar su cara más amable.
Conforme avanzan los días el blanco del cielo intenta ser menos opaco. El azul reflejado del mar quiere tenderme su mano porque sabe que le necesito. Bastante tengo con tener sus saladas aguas lejos, con perder su aroma en mi piel, con no tenerle rozándome y dejándome pegajosa a cada paso... bastante es... que el azul de mis ojos no pueda apoyarse en su regazo.
Se están volviendo grises, tan opacos que no reaccionan ante la luz y mis retinas se queman con los rayos de maldad que expulsa esta niebla maldita, atascada en el cielo, como la sangre que corre por mis venas, espesa, que amenaza con lanzarse a la huelga y abandonarme a mi suerte.
¿Dónde está el Cierzo que haya de arrancar estos apestosos jirones de invierno de las ramas de los árboles? ¿Porqué no viene a elevarme por los aires, y a agitarme, y a herirme con su rabia contenida, a hacerme sentir viva? ¿Qué me demostrará hoy que respiro y continuo latiendo si me hundo en las arenas movedizas de la apatía y soy incapaz de levantar mis brazos? ¿Cómo respiraré si mi boca se llena del barro negruzco de la Nada que acabó con Fantasía? ¿Quién me dará un nuevo nombre?
No soporto el blanco en el cielo. Es el color de la muerte.
Pero intuyo la llegada de otro sabor más dulce, el de los días soleados que me regalen sonrisas fáciles y me demuestren que, a pesar de parecer quieta, he avanzado un poco en el camino. Cuando pueda mirar a mi alrededor y ver que lo que me rodea ha cambiado, me sentiré un poco menos débil. Podré caminar más rápido, sé que sentiré mi cuerpo más liviano y, como tantas veces, me daré cuenta de que mis sentimientos negativos sólo me tapan los ojos... ni siquiera consiguen atar mis pies y frenarlos. Aunque no pueda verlo en esta luminosidad cegadora, caminín caminando, voy avanzando.
¡Jódete inverno, este año te robé un mes y no vas a poder recuperarlo!

martes, 19 de febrero de 2008

las melodías de mi alma

Mi alma, otra de esas extrañas con las que comparto cuerpo.
No me preguntes porqué, el nombre se lo puso ella.
Ahora se ha empeñado en que quiere dar su opinión.
Habrase visto.
Pero chico, hoy no tengo el día para llevarle la contraria a nadie.
Estoy un poco intratable.
Así que le he hecho un hueco arriba a la derecha y he conseguido que se calle un rato.
Ha durado poco ese rato.
Resulta que mi alma no habla, canta.
Puedes dejarle cantar a su aire o preguntarle cosas.
Se va a quedar aquí con nosotros.
Si te agobia, sólo tienes que darle al botón de "pause"...
Sin más.

lunes, 11 de febrero de 2008

¿quién me pone la pierna encima?

Cinco meses de dolor amenazan con derrumbar mi infranqueable voluntad.
A estas alturas no me creo que esto sea un lumbago. A estas alturas no creo en la medicina tradicional. A estas alturas no concibo qué diantres pasa conmigo. ¿Alguien me ha echado mal de ojo?
Nunca pensé que existía realmente el límite de este cuerpo. Parecía tan fuerte y tan manejable. Tanto que no había tenido la necesidad de tenerlo presente hasta ahora. Alejada de las tesis de Platón, mi cuerpo no era una cárcel sino un excelente vehículo para los deseos de exploración de mi alma inquieta.
Sin embargo últimamente todo parece girar en torno a mi estado físico. De un tiempo a esta parte, es un no parar. Todo comenzó con un inoportuno resbalón, corriendo tras el bus a Zaragoza, en el otoño del 2005. Lo que normalmente no hubiera sido nada, dada mi fuerte naturaleza, insospechadamente resultó ser un esguince de rodilla. Tras éste, el lanzamiento de una puerta acristalada de supermercado por parte de un ama de casa enrabietada por mi lentitud, me regaló una fisura en un dedo. Extraña broma del destino, una irregularidad en el asfalto, sumada a un coche mal aparcado y mis reflejos ralentizados, me trajo la que pensaba que sería la lesión que iba a marcar el final de una época un poco ceniza. Cerré "al más puro estilo bucanero" un ciclo porque a mí me dio la gana. Pero no fue así, una invernal rotura de tímpano que me ha dejado un sordo regalo y un torpe esguince primaveral quisieron unir la recuperación de una lesión con la llegada de la siguiente. No voy a decir que esta última haya de ser la última (valga la rebuznancia) porque prefiero no entrar en terrenos farragosos. Pero esto ya se pasa de castaño oscuro.
Yo tengo paciencia y pundonor, como los jugadores de fútbol clásicos, pero maldita sea "¿quién me pone la pierna encima?"...

jueves, 7 de febrero de 2008

a veces me quiero

Últimamente participo en la organización de innumerables despedidas. Ninguna es la mía.
Yo me despido de mí cada noche, cuando voy a dormir, de la persona que fui el día anterior con la esperanza de encontrarme renovada a la mañana siguiente. No suelo hallar una gran diferencia, aunque si vuelvo la vista atrás en el tiempo, observo claros cambios.
Pero no quería hablar de esto.
Recuerdo perfectamente las dos veces que me fui. La primera fue genial, la despedida la organicé yo misma, no me iba a gustar! Gasté casi todo el dinero que ahorré en un verano haciendo pizzas y kebabs en Manchester en invitar a mis cercanos en un bar, después me llevé a mi familia nuclear a las fiestas de mi pueblo. Un plan inmejorable.
La segunda fue rara. No tenía nada que celebrar ni me apetecía despedirme de nadie en concreto. Lo único que deseaba era pirarme de una maldita vez y no volver más a este apestoso agujero. Iniciar una nueva vida, mudar mi piel, olvidar lo olvidable y recordar lo poco que pude aprender. El extraño año (ensaño/tacaño/... maño) que sucedió entre mis dos huídas ha quedado borroso, estancado, sus aguas se han vuelto verdes y el fondo ha quedado oculto.
Pero tampoco quería hablar de esto.
Hoy me planteo qué hago aquí a diario. A veces tengo respuesta, a veces no. A veces me gusta lo que me cuento, a veces no. A veces tengo dudas, a veces no. A veces me siento orgullosa, a veces no. A veces me quiero... a veces no.
A veces no sé ni de qué quiero hablar.
Siento que estoy temporalmente colocada en este estante. Esperando a que construyan otro mueble donde situarme.
No sé si es este invierno infinito, que reblandece mi cerebro y me hace aún más débil.
Por suerte la temporada de nieblas terminó. No me dejaba ver nada.

lunes, 14 de enero de 2008

lo que queda de Irene

Ya parece que rozo el suelo con la punta de los dedillos del pie... apoyar lo que se dice apoyar, aún no.
Ya nos han dado en esta divertida empresa pseudoanarquista el calendario del 2008.
Así, me dedico a echar cuentas de cómo colocar mis 11 días de vacaciones libres.
Cuando no, busco vuelos baratos para los puentes que ya están decididos.
O busco en mi interior si sería capaz de volver a sacrificar todas las vacaciones a lo largo del año para volver a escapar en diciembre. Aún no sé a dónde.
Busco cómo envolver de ocio el regalo del día a día, pero no estoy decidida.
Lo único que tengo claro es la compañía. En cualquiera de mis escapadas pienso llevarme la mejor compañera de viaje que conozco. Es la única persona que pase lo que pase, encuentra la solución, la manera de darle la vuelta a todo y al menos un motivo para soltar una amplia carcajada. Sólo me preocupa de ella que con el tiempo se me está volviendo pasota. Tanto evitar el conflicto con el mundo exterior... que a veces me evita hasta a mí. Sabe que no sé moverme por territorios neutros, que no domino la técnica de defenderme cuando me pisan, sin pisar al otro. No sé levantar sigilosa el yugo que me oprime. O callo y miro para otro lado con la silueta clavada en el suelo, o arranco de cuajo esa pierna y me baño con rabia en la sangre de mi opresor convertido en víctima. Soy un poco inestable. Y, harta de repetirme mil veces la misma monserga, creo que ha empezado a ignorarme. Lo único que estamos logrando es que, por no cagarla, yo calle de más. Igual se ha cansado de mí y ya no quiere ayudarme.
Llevamos días sin hablarnos. Igual sólo es eso. Que hemos estado las dos en nuestro mundo y se han generado inseguridades. Seguro que se aclararán cuando nos veamos y despachemos a gusto contra el mundo y contra nosotras mismas todas las absurdas conclusiones de estos días extraviados.
Me encanta convivir con mi extraña, pero a veces me da miedo que un día nos distanciemos porque no sabría pensar sin ella, sin sus frenos, sin sus jaleos, sin sus prisas y sus rodeos.
Si me perdiera a mí misma, ¿quién sería yo?
Lo que quedase de Irene, ¿no?

PD. Gracias TERESA por tu lírica aportación al título de mi post

martes, 8 de enero de 2008

arrastrada al 2008

Sigo un poco "out". Y con no demasiadas ganas, la verdad.
Hemos cambiado de año. Es un acontecimiento bonito. Siempre me lo ha parecido.
Pienso a golpes. Me canso si alargo las ramas del árbol de mi curioso sistema mental.
Aunque lo cierto es que con los años mis subordinadas se simplifican cada vez más.
Igual estoy poniendo los pies sobre la tierra. O igual ando aún más lejos.
Encima estoy perezosa.
Año nuevo, vida...

FELIZ AÑO NUEVO - HAPPY NEW YEAR

Holitas,
yo la navidad por motivos personales como que no la felicito porque para mí (personalmente) son más importantes los aniversarios de otros nacimientos. Lo cual no significa que no disfrute de estas fechas, me encantan las reuniones sociales y el merchandising navideño tiene su aquel...
Pero vamos, lo que sí felicito de corazón es el cambio de año. Me parece un momento realmente especial e irrepetible, un planeta entero celebrando a ritmo rotatorio... Al fin y al cabo fueron los árabes los que inventaron nuestro actual calendario y los griegos quienes le pusieron nombre. Es una celebración bastante global y laica... además varias religiones la tienen entre sus festividades mayores. Lo tiene todo. El fin de año me gusta por su capadidad aglutinadora, hasta los chinos lo celebran ya...
Precisamente basándome en este caracter "aglutinador", voy a aglutinaros a todos en un sólo mail... ya sé que un poco cutre, pero acabo de aterrizar de Uruguay y aún hay trozos de mi alma sobrevolando Brasil, o así. Ahora quien tiene que aglutinarse soy yo. De modo que cuando lo haya logrado, sabréis algo más de mi.
Mientras tanto, sabed que pensé en vosotros y seguiré haciéndolo.
Os deseo un año 2008 lleno de felicidad y libertad.
Cada uno a su manera.
Besos, besikos, petonets, beijinhos, filakia, kisses, bisous...

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Hi there!
I don't really celebrate Xmas as it is, I don't wish merry Xmas to all and so... I consider much more important other's anversaries rather than this one, I just didn't meet him, u know... But I respect, and I do like these days, the social meetings, Xmas merchandising (it has a special touch)...
However, I do wish you from my heart a HAPPY NEW YEAR!
Yes, this is a real "agglutinating" event. Our calendar was created by muslims and the name was given by greeks. It's such a global and secular celebration, holding together the fact that it's part of most religions main events... even chinese celebrate our new year's eve! Try and find any other moment when the most of the world's poppulation is celebrating. Kind of magical and mystic moment when the 12 o'clock moment crosses the time zones... a whole planet on party. Really agglutinating...
So I'm agglutinating congratulations, though I know it's kind of stingy... I just arrived from a beautiful and magical trip to Uruguay and part of my soul is still flying over Brazil... and what needs to be agglutinated now is myself. When I manage to do this, I'll let you know.
In the meanwhile, I want all of you to know that you are part of my thoughts and memories, now and ever.
I wish you a very happy new year full of nice moments and freedom.
Everyone doing it as they like.
Besos, besikos, petonets, beijinhos, filakia, kisses, bisous...

Así felicité el año nuevo.
Lo celebré también.
Y como siempre, lo pasé muy bien y me dejé sorprender por la vida.
Si creyera en místicas y demás cosmicidades, diría que me dejé llevar por la magia. Pero como no es el caso, diré que me dejé llevar y punto.
Beh! ni eso, más bien me dejé arrastrar.
Qué pereza...