Al final logré que entendiera que es de buena educación despedirse de la gente cuando uno se va. Lo que no entendió quedará sin ser entendido. Tampoco era tan necesario. Creo que lo importante quedó dicho y hecho. Creo.
Sé que notaré este vacío mucho tiempo. Pero también sé que me siento bien hacia él y él se sentía bien conmigo. Eso es mucho más de lo que podré decir jamás, probablemente.
Alguna vez me dijo que no lo merecía. Y yo pensé mil veces que yo a él menos. Y quizás no sea cuestión de merecer o no merecer, uno recibe lo que el otro quiere dar y da lo que le sale ofrecer. Yo no doy a cambio, ni recibo quedando en deuda. Disfruto de lo que espero y no llega incluso, porque eso abre la puerta a que llegue lo que no imaginé. Él me hizo muchas de esas. Nuestras cuentas quedaron a cero. O mejor dicho a infinito, que es más bonito.
Ahora aparecen esas cosas en las que uno no pensaba. Ese momento del "esto me lo quedo yo", "¿no quieres guardarte esto?". Me quedé fotos, un pañuelo que no le vi puesto jamás y la bufanda que no se quitaba ni para comer. Y un folio doblado por la mitad con greguerías y un poema. ¿Cuántas veces puedo redescubrir a mi abuelo?
En mi estantería descansan sus recuerdos. Ahora cuidaré yo de ellos.
Detrás vendrán otras cosas que ahora no quiero ni plantearme. Tendré que enfrentarme a sus recuerdos, a sus miedos, a mis recuerdos, a los recuerdos de mis miedos, a los recuerdos de mis recuerdos y a recuerdos que se tornarán en miedos, en situaciones y personas reales. Pero sobre todo, a mis sentimientos. Algunos voy a tener que desempolvarlos y volver a digerirlos con mi estómago de adulto en ciernes, a ver si la cosa mejora un poco. No sé qué saldrá. Lo único que tengo claro es que cuando me ponga, voy a tener una serie de digestiones pesadas... Haré acopio de almagato.
Mientras tanto, sus caritas me sonríen desde la estantería y me ayudan a hacer más fácil el trago de dejar pasar a mi abuelo por mis venas para perderse con el viento que azota mi cara en este invierno largo y estrecho.
Cuando pueda mirarlas de cerca, os colgaré sus fotos.
Gracias a todos por haber estado a mi lado, aunque las palabras jamás puedan expresar lo que siento y lo que pienso, nunca me cansaré de repetíroslo. Os quiero mucho y de verdad, que haga lo que haga, no os merezco. Aunque lo cierto es que ni lo pretendo. No puedo. Por alguna razón que sólo vosotros sabéis estáis siempre a mi lado. Gracias, gracias de todo corazón.
GRACIAS a todos, todos...
PD. Si alguno ha entrado antes, sabrá que la fecha no corresponde con el día que lo he colgado. Sin más.
lunes, 10 de noviembre de 2008
miércoles, 5 de noviembre de 2008
encerrada
Me siento encerrada. Queda un cuarto de hora para que dé la hora a la que me voy a ir, que no coincide exactamente con la hora a la que me tendría que ir, pero me da igual. He comido un cutre-sandwich de máquina para ganar tiempo y me voy antes. Al que no le guste que me lo venga a explicar. Yo con esa señora no pienso volver a hablar.
Ya sé que no llego, que Santiago ya ha colgado el teléfono. Como siempre, antes de despedirse. Con lo que me había costado a mí que el hombre dijera "hola" y "adios" y hasta que me preguntara por mí. Y cuando lo consigo, me vuelve a las andadas.
De todos modos, no puedo perder la esperanza. Es que me es imposible, es una cosa que es superior a mi completamente. Ahí sigue la pobre, empecinada en que cuando yo llegue va a suceder algo extraordinario que me permita decirle adios. Tiene una carita... agazapada en una esquinita bajo la mesa. Me mira a mí, mira al reloj, y sigue con ese brillo en los ojos, convencida de que nos dará una oportunidad el destino.
Pero el destino está ocupado en otras cosas., creo...
Ya sé que no llego, que Santiago ya ha colgado el teléfono. Como siempre, antes de despedirse. Con lo que me había costado a mí que el hombre dijera "hola" y "adios" y hasta que me preguntara por mí. Y cuando lo consigo, me vuelve a las andadas.
De todos modos, no puedo perder la esperanza. Es que me es imposible, es una cosa que es superior a mi completamente. Ahí sigue la pobre, empecinada en que cuando yo llegue va a suceder algo extraordinario que me permita decirle adios. Tiene una carita... agazapada en una esquinita bajo la mesa. Me mira a mí, mira al reloj, y sigue con ese brillo en los ojos, convencida de que nos dará una oportunidad el destino.
Pero el destino está ocupado en otras cosas., creo...
lunes, 27 de octubre de 2008
cordero con piel de lobo
Iba caminando por un bosque de frondosa vegetación acompañada de mi amigo el ciervo, cuando nos cruzamos con un salvaje lobo blanco. Instintivamente di un paso atrás, pero su figura me despertaba sentimientos encontrados. Por un lado, un lobo salvaje no es precisamente el típico animal del que confiar. Pero por otro lado, la mirada azul y limpia de sus ojos clavándose en los míos contrariaba mi razón. Algo me impulsaba a acercarme a quien, en la lógica, era un enemigo natural. Pero yo tampoco sigo los designios, las rutinas, lo sobrentendido de mi especie. Tópicos. Nunca los he compartido, me entretengo en pisarlos para demostrar su absoluta inutilidad. Eso fue lo que me atrajo de ese lobo blanco, la sensación de que existía en él un mundo interior que yo comprendía. Lo aprendido y lo aprehendido, que no son lo mismo. La lucha contra un mundo exterior inhóspito, la batalla contra un demonio interior, la guerra continua que te aparta del mundo y hasta de ti mismo. Ese nexo común que sin saber porqué, sabía que existía. Mi amigo el ciervo me observó. "Es amigo mío", me dijo. Y seguimos nuestro camino.
Otro dia, observé al lobo blanco por entre la maleza, desde donde no podía verme. Caminaba por una senda, olisqueando flores y admirando la belleza de la naturaleza. Una ardilla cayó del árbol donde se ocultaba a los pies del sorprendido lobo. Él la miró, la olisqueó. El pobre roedor se protegía hecho una bola, temblando. El lobo giro su cabeza, elevó una ceja y continuó su camino. No me sorprendió, yo siempre supe que su actitud de lobo salvaje era poco más que una pose de defensa, y que bajo su fiereza se escondía un alma sensible. A veces coincidíamos con otros animales a beber en las charcas y yo le miraba de reojo, a sabiendas de que él no se había percatado de mi presencia en el bosque, pues yo me mantenía bajo las faldas del ciervo, sin mezclarme mucho con la manada. Pensaba cómo haría para acercarme a entablar amistad con él. Cómo iba un lobo blanco a querer ser amigo de un insignificante y estúpido saltamontes. Yo le veía hablar con el ciervo, con la gineta, con la serpiente, con los zorros... pero cada día me sentía más cercana a él.
Un día el ciervo se cansó de mis inseguridades y me obligó a tratar con los otros animales. El lobo, que siempre había llamado tanto mi atención, pasó a un segundo plano. Eran tantos los animales que ahora paseaban conmigo por el bosque, que no tenía tiempo de plantearme el acoso y derribo de los sistemas de defensa del lobo blanco para llegar hasta él. Ese acercamiento sucedió de una manera natural.
El lobo blanco y yo nos tomamos mucho aprecio, los dos intuíamos ese punto en común, ese mundo interior oculto, esa fachada protectora. Pude poco a poco acercarme a todos los animales, uno a uno. Descubrir la increíble belleza interior del zorro, la tierna inseguridad de la serpiente... y el lobo fue dejando caer sus barreras, aunque siempre con un ojo puesto en su espalda, pues como buen lobo, jamás baja la guardia, siempre atento a lanzar su ataque antes de ser atacado. Yo también, presta a saltar a otra rama antes de que cruja la actual.
Mis patas saltarinas me llevaron de bosque en bosque, pero en las noches de luna llena, subía hasta el más alto árbol y lanzaba al aire mensajes para mis queridos amigos de aquel bosque montañoso tan añorado. Ahí fue cuando, ocultos en la oscuridad de la noche, me llegaron los más profundos y sinceros mensajes de mi amigo el lobo blanco. Sin necesidad de aclarar términos ni definir escenarios concretos, siempre supimos que nos entendíamos el uno al otro. Que nos queríamos incluso antes de poder considerarnos amigos.
Hoy día considero al lobo blanco uno de mis mejores y más valiosos amigos, no necesitamos beber de la misma charca ni cazar juntos para sentirnos unidos. Siendo él un lobo y yo un saltamontes, sabemos que nos entendemos porque en muchas cosas nos parecemos. Sólo que él aúlla en las noches de luna llena y yo rasco mis patas contra mi abdómen en época de celo.
El tiempo pasa para ambos, pero lejos de separarnos, va creando un universo común en el que nos comunicamos aún sin decirnos nada. Disfruto de verle pasear por el bosque y de compartir algún paseo con él. De nuestros mensajes a la luz de la luna. De las imágenes que desprenden sus sueños convertidos en aullar nocturno. De ir aprendiendo cómo es y cómo soy yo.
Cualquiera hubiera dicho que un saltamontes y un lobo blanco no pueden ser amigos. Pero ese mismo cualquiera no puede ver el mundo interior y la sensibilidad extrema que oculta el lobo tras sus fauces, ni puede intuir la inteligencia del saltamontes asustadizo que va de rama en rama, atronando la tarde con su incansable rascar de patas.
Hablar idiomas distintos, no implica ser diferentes. Igual que parecer una cosa, no implica serla. Sólo hay que tener una mente abierta para entender el lenguaje del otro y paciencia para observar y aprender de los animales que nos rodean.
Nightswimming, remembering that night, September's coming soon. I'm pining for the moon. And what if there were two, side by side in orbit, around the fairest sun?
That bright, tight forever drum could not describe nightswimming.
You, I thought I knew you. You, I cannot judge. You, I thought you knew me, this one's laughing quietly, underneath my breath. Nightswimming... deserves a quiet night...
Otro dia, observé al lobo blanco por entre la maleza, desde donde no podía verme. Caminaba por una senda, olisqueando flores y admirando la belleza de la naturaleza. Una ardilla cayó del árbol donde se ocultaba a los pies del sorprendido lobo. Él la miró, la olisqueó. El pobre roedor se protegía hecho una bola, temblando. El lobo giro su cabeza, elevó una ceja y continuó su camino. No me sorprendió, yo siempre supe que su actitud de lobo salvaje era poco más que una pose de defensa, y que bajo su fiereza se escondía un alma sensible. A veces coincidíamos con otros animales a beber en las charcas y yo le miraba de reojo, a sabiendas de que él no se había percatado de mi presencia en el bosque, pues yo me mantenía bajo las faldas del ciervo, sin mezclarme mucho con la manada. Pensaba cómo haría para acercarme a entablar amistad con él. Cómo iba un lobo blanco a querer ser amigo de un insignificante y estúpido saltamontes. Yo le veía hablar con el ciervo, con la gineta, con la serpiente, con los zorros... pero cada día me sentía más cercana a él.
Un día el ciervo se cansó de mis inseguridades y me obligó a tratar con los otros animales. El lobo, que siempre había llamado tanto mi atención, pasó a un segundo plano. Eran tantos los animales que ahora paseaban conmigo por el bosque, que no tenía tiempo de plantearme el acoso y derribo de los sistemas de defensa del lobo blanco para llegar hasta él. Ese acercamiento sucedió de una manera natural.
El lobo blanco y yo nos tomamos mucho aprecio, los dos intuíamos ese punto en común, ese mundo interior oculto, esa fachada protectora. Pude poco a poco acercarme a todos los animales, uno a uno. Descubrir la increíble belleza interior del zorro, la tierna inseguridad de la serpiente... y el lobo fue dejando caer sus barreras, aunque siempre con un ojo puesto en su espalda, pues como buen lobo, jamás baja la guardia, siempre atento a lanzar su ataque antes de ser atacado. Yo también, presta a saltar a otra rama antes de que cruja la actual.
Mis patas saltarinas me llevaron de bosque en bosque, pero en las noches de luna llena, subía hasta el más alto árbol y lanzaba al aire mensajes para mis queridos amigos de aquel bosque montañoso tan añorado. Ahí fue cuando, ocultos en la oscuridad de la noche, me llegaron los más profundos y sinceros mensajes de mi amigo el lobo blanco. Sin necesidad de aclarar términos ni definir escenarios concretos, siempre supimos que nos entendíamos el uno al otro. Que nos queríamos incluso antes de poder considerarnos amigos.
Hoy día considero al lobo blanco uno de mis mejores y más valiosos amigos, no necesitamos beber de la misma charca ni cazar juntos para sentirnos unidos. Siendo él un lobo y yo un saltamontes, sabemos que nos entendemos porque en muchas cosas nos parecemos. Sólo que él aúlla en las noches de luna llena y yo rasco mis patas contra mi abdómen en época de celo.
El tiempo pasa para ambos, pero lejos de separarnos, va creando un universo común en el que nos comunicamos aún sin decirnos nada. Disfruto de verle pasear por el bosque y de compartir algún paseo con él. De nuestros mensajes a la luz de la luna. De las imágenes que desprenden sus sueños convertidos en aullar nocturno. De ir aprendiendo cómo es y cómo soy yo.
Cualquiera hubiera dicho que un saltamontes y un lobo blanco no pueden ser amigos. Pero ese mismo cualquiera no puede ver el mundo interior y la sensibilidad extrema que oculta el lobo tras sus fauces, ni puede intuir la inteligencia del saltamontes asustadizo que va de rama en rama, atronando la tarde con su incansable rascar de patas.
Hablar idiomas distintos, no implica ser diferentes. Igual que parecer una cosa, no implica serla. Sólo hay que tener una mente abierta para entender el lenguaje del otro y paciencia para observar y aprender de los animales que nos rodean.
Nightswimming, remembering that night, September's coming soon. I'm pining for the moon. And what if there were two, side by side in orbit, around the fairest sun?
That bright, tight forever drum could not describe nightswimming.
You, I thought I knew you. You, I cannot judge. You, I thought you knew me, this one's laughing quietly, underneath my breath. Nightswimming... deserves a quiet night...
martes, 14 de octubre de 2008
con la carne de punta (y los pelos de gallina)

Pensé que el concierto de Héroes del Silencio sería una especie de hito, pero aún no sabía cuánto me gustaba Extremoduro. Cuánto hemos compartido.
Dos horas y media de emoción a flor de piel, de recuerdos encendidos y abrazos, mordiscos, empujones, alaridos y demás desvaríos. Me faltó Kela. Aún diría que me faltó Nacho, pero Nacho ya no existe y quizás debería empezar a pensarlo.
No era consciente de hasta qué punto han estado siempre allí, desde el principio y sin descanso. En lo bueno y en lo malo. Como un madrimoñio.
Cada nota, cada verso traía enredado un recuerdo que, travieso, se me agarraba de los pelos y me escalaba por las piernas clavándose entre mis cejas...
Y de repente acudieron todos a mi pecho en cascada, arrollando mi sentido del rídiculo e inundando mis ojos de lágrimas de alegría y orgullo. Alegría porque los recuerdos, cuanto más intensos son, más bellos; aunque sean tristes, porque están vivos. Orgullo porque eran tantos que mi cerebro hiperactivo no podía procesarlos, sólo dejarlos desfilar en desorden, haciendo remolinos por los rincones, observando su alocada danza llena de colores, olores, sabores y sinsabores. Orgullo porque llegué a pensar que si alguien me contara mi vida, la envidiaría. Y es mía.
Envidio eso sí, los versos lúcidos del Robe.
No me levanto ni me acuesto día, que malvado cien veces no haya sido (incluso los que nos son suyos toman nueva luz en su boca)
De pensar en ti, me desangro y riego tu jardín.
Voy a empaparme en gasolina una vez más, voy a rasparme a ver si prendo y recorrer de punta a punta la ciudad, quemando nuestros malos sueños.
Soy trozos de lluvia y de sol, siento que se me acaba el calor.
Busco entre tus piernas la fe y hundo mi sol mojado en tu piel.
Sueña con su calavera y viene un perro y se la lleva y aleja las pesadillas dejando en un agujero unas flores amarillas pa acordarse de su pelo.
Me gustaría mucho más que te lavaras la cara sólo las mañanas que te diera la gana.
Las calles desbordadas de soledad, musitan su canción de asfalto y humedad.
La lluvia de gentes cesó a las doce y los escaparates, a oscuras, consumen la noche.
Y por si todo esto hubiera sido poco, después de seis años de sequía (yo creo que han estado reconstruyendo al Robe porque está que se sale), reinventan el rock y nos regalan La Ley Innata (descargar aquí). No puedo parar de escucharlo. Sus melodías arrastran mis emociones con una sencillez intangible, sus versos disparan puntas de flecha que, certeras, atraviesan mi corazón y mis pulmones y me inundan el estómago de sangre hirviendo. Me gustan tanto que duele.
Suena "Segundo movimiento - Lo de Fuera". Momentazo en el concierto, debe ser emocionante saber que tu disco lleva un mes en la calle y tantas personas lo saben ya de memoria.
Se me cae la casa desde que se marchó.
Ahora ya sólo espero el derribo y es que perdí la pista del eje del salón.
Estoy continuamente torcido y ahora sólo pienso en ella.
Buscando mi destino, viviendo en diferido, sin ser, ni oír, ni dar.
Y a cobro revertido quisiera hablar contigo y así sintonizar.
Sueño que empieza otra canción.
Vivo en el eco de su voz, entretenido, sigo la estela de su olor que me susurra: vámonos. Vente conmigo!
Post data: Se llama Teski. Es el tercer ratón en unos meses. Él ha conseguido que deje de ser una señora histérica y me ponga de la suficiente mala hostia como para exigir a la inútil de mi gata que lo arrinconara hasta que yo, con guantes por dios, lo he aferrado de la cola y lo he metido en un bote de salsa de tomate. Vacío. Obvio. Luego cuelgo la foto. Ahora lo tengo sobre mi mesa del curro, dentro del bote, acompañado de un trocín de queso, y tapado por una bolsa para no desconcentrar a mis compis. A ver quién tiene ahora güebos en mi comunidad de negarse a la fumigación. Yo le suelto a Teski y a ver qué pasa... Llevo un cabreooo!
miércoles, 8 de octubre de 2008
ciber-vidas
Tengo un blog (éste), un fotolog, un maiespéis, un féisbuk, un güindous-laif-güereber, una página en yutiub, una página güeb propiamente dicha, soy sucia de varios foros de muy variadas temáticas, tengo 3 direcciones de correo que uso con una relativa asiduidad –además del mésenyer, el eskáip y el chat de yajú– tengo puesto el anuncio de mi habitación en sendas páginas web... y el nombre con el que más me identifico nació como un nick en el IRC.
[Suena Circuit Breaker, de Royksopp, que no me pueden gustar más]
A veces me pregunto cuál de todas mis vidas es la más real, porque llega un momento en que todo este maremagnum toma vida propia y abduce la más tangible por momentos. Paso ratos interminables de mi vida física dedicada a la virtual. Y mi caso no es preocupante. Bueno, eso lo digo yo, lo mismo me pilla un psicoloco y dice lo contrario pero como no les tengo ninguna clase de fe me va a dar igual. Sobre nosotras, ya hablo yo que sé un poco de qué va el sarao.
A lo que iba, que mi caso no me parece preocupante (ya me he rajao). Más que por todo el tiempo que se puede llegar a pasar viviendo en red, por lo que me parece grave es por la intensidad y credulidad con que la gente vive en red. Hay peña que fundamenta su vida emocional en relaciones web-based. Eso no debe ser ni bueno.
Y no estoy entrando a juzgar el tema de la peña que tiene sociopatías y busca amigos/as - novio/a por internet. Yo no juzgo a nadie, no me queda tiempo porque tengo a todo el cuerpo jurídico de mi persona trabajando en mi propio proceso penal. Sólo me intereso por un fenómeno que contiene las claves de la sociedad a la que pertenezco y de la que vendrá.
Culpable sin duda alguna del infantilismo, de la incapacidad para asumir responsabilidades, del egoísmo, de la falta de conciencia de la realidad y de la escasa o nula dedicación al autoconocimiento y la autocrítica de la gran parte de la sociedad primermundista moderna. Y sobre todo y ante todo, la jodida necesidad incontenible de satisfacción inmediata que marca este mundo de impacientes tan poco dados a cualquier sacrificio. Pero yo no juzgo...
Tengo ganas de investigar a esta peña, sus porqués, sus paraqués y sobre todo, su percepción personal de la creciente tendencia de vivir ciber-vidas durante el tiempo físico. Me juego lo que quieras a que les parece lo más normal del mundo.
Lo masticaré bien y luego regurgitaré aquí mis conclusiones.
Aquí, aquí... ¿y esto qué es exactamente?
Quizás debería empezar esta investigación conmigo...
[Suena Circuit Breaker, de Royksopp, que no me pueden gustar más]
A veces me pregunto cuál de todas mis vidas es la más real, porque llega un momento en que todo este maremagnum toma vida propia y abduce la más tangible por momentos. Paso ratos interminables de mi vida física dedicada a la virtual. Y mi caso no es preocupante. Bueno, eso lo digo yo, lo mismo me pilla un psicoloco y dice lo contrario pero como no les tengo ninguna clase de fe me va a dar igual. Sobre nosotras, ya hablo yo que sé un poco de qué va el sarao.
A lo que iba, que mi caso no me parece preocupante (ya me he rajao). Más que por todo el tiempo que se puede llegar a pasar viviendo en red, por lo que me parece grave es por la intensidad y credulidad con que la gente vive en red. Hay peña que fundamenta su vida emocional en relaciones web-based. Eso no debe ser ni bueno.
Y no estoy entrando a juzgar el tema de la peña que tiene sociopatías y busca amigos/as - novio/a por internet. Yo no juzgo a nadie, no me queda tiempo porque tengo a todo el cuerpo jurídico de mi persona trabajando en mi propio proceso penal. Sólo me intereso por un fenómeno que contiene las claves de la sociedad a la que pertenezco y de la que vendrá.
Culpable sin duda alguna del infantilismo, de la incapacidad para asumir responsabilidades, del egoísmo, de la falta de conciencia de la realidad y de la escasa o nula dedicación al autoconocimiento y la autocrítica de la gran parte de la sociedad primermundista moderna. Y sobre todo y ante todo, la jodida necesidad incontenible de satisfacción inmediata que marca este mundo de impacientes tan poco dados a cualquier sacrificio. Pero yo no juzgo...
Tengo ganas de investigar a esta peña, sus porqués, sus paraqués y sobre todo, su percepción personal de la creciente tendencia de vivir ciber-vidas durante el tiempo físico. Me juego lo que quieras a que les parece lo más normal del mundo.
Lo masticaré bien y luego regurgitaré aquí mis conclusiones.
Aquí, aquí... ¿y esto qué es exactamente?
Quizás debería empezar esta investigación conmigo...
martes, 30 de septiembre de 2008
casi aterrizo con los piños...
Y esta vez no ha sido por torpeza mía. No sería de extrañar. Pero no, ha sido porque un pirado de la vida me persiguió con su "megusto" para demostrarme que la calle era suya y para darme una lección de vida: no todo el mundo respeta la vida humana.
Me incorporé a la circulación con la calma infinita de quien ha acabado su jornada laboral y, por primera tarde en mucho tiempo, no tiene más trabajo y se dispone a preparar un bizcocho de chocolate. Miré, leñe, miré, antes de que pienses mal. Y no venía nadie, quizás asomaba el principio de un coche blanco al fondo del todo, donde comenzaba la calle; si hubiera circulado a 50, no nos hubiéramos ni cruzado. Nada más pisar el asfalto oí el acelerón de ese motor super-válvico e instintivamente me aparté hacia la acera. Menos mal. Me pasó rugiendo un BMW blanco matrícula 9634-BNG a escasos 20 centímetros. Tan cerca que me empujó el aire que arrastraba enzarzado en sus ruedas furiosas. Pité. Antes pensé que no me había visto que pensar que había hecho una inconsciencia así aldreden. Me equivoqué. Tanto, que después de pasarme de largo pisando la línea continua, debió saltarse algún semáforo en rojo porque cien metros después, en el semáforo, cruzando una gran avenida, noto un bólido blanco que se me lanza encima. Con todas mis vísceras en el garganchón me aparto de su empujón, con el único sonido del rugir de su tremendo motor de "megusto" insatisfecho atronando mis pensamientos. Logro evitar el choque lateral con el homicida en potencia y a duras penas la farola que me espera con los brazos en jarras en la esquina contra la que he salido disparada. Tengo que hacer esfuerzos titánicos para evitar a la señora que me mira con pavor aferrada a su carrito de la compra en la acera y finalmente pasar las dos ruedas por el rebaje sin más golpe que el de la garrafa de 6 litros de agua que sale despedida por el movimiento. El muy enfermo se las ha apañado para perseguirme y volver a por mi. El gilipollas sobre ruedas, secuela patética de la obra maestra de Spielberg. Me arranco el casco y me giró con violencia buscando la matrícula del desgraciado. Mi cerebro, borracho de adrenalina, consigue ver lo que mis ojos intuyen y fotografío la placa del loco que se salta un semáforo en rojo ante mi mirada incrédula. 092. Policía local, dígame.
Me informan de que lo mejor es que acuda a la comisaría de la Nacional para denunciar penalmente la conducción temeraria del sujeto y me aseguran que mandan de inmediato una patrulla para interceptarle. Me pongo en marcha con tembleques y en el giro del semáforo que le ví saltarse en rojo, observo que el tipo hizo un giro prohibido de 180º y está parado en la acera de enfrente. El coche está en doble fila vacío. Espero al verde y paro el motor de la moto. No quiero ni cometer infracciones ni llamar la atención del tipejo éste. Sólo quiero comprobar la matrícula. Me acerco por detrás y de repente oigo una voz de toro increpándome. "Niñata, qué quieres ahora, ¿no has tenido suficiente?". Mierda. Lo tengo delante, tapándome la huída hacia mi moto, que me espera en la acera con las llaves puestas y la compra colgando. Estoy atrapada.
El individuo hace caso omiso de mis peticiones de respeto y se dedica a amenazarme sin sentido. Le informo de que le he denunciado a la policía y se ríe de mí, preguntándome dónde están "esos polis", dejando bien claro que estoy sola a su merced. Me asegura que lo que ha hecho conmigo lo hace a diario con otros tantos motoristas, alardea de que gracias a estas maniobras, ha visto muchos "cuerpos cubiertos con la manta", me grita y me insulta mientras se me ríe en la cara... hasta que las amenazas se elevan y, mientras fotografía con la cámara de su móvil la matrícula de mi moto, me asegura que me va a buscar con su camión y me va a "pasar por encima". Llegados a este punto yo he logrado girarle de modo que encuentro un hueco para huir hacia mi moto y salir pitando de la encerrona del cafre éste.
Temblado hasta las cejas me dirijo a la comisaría de la policía nacional, lanzando continuas miradas hacia atrás, por ver si el loco del "megusto" ha decidido seguirme y terminar lo comenzado. Una vez allí se pone en contacto conmigo la policía local quien me informa de que ya ha localizado al sujeto y me anima a que ponga dos denuncias, una por conducción temeraria y otra por amenazas, por la vía penal.
La nacional me pasa a una sala y me pide que les explique los hechos. Mientras esperamos a que llegue la patrulla de la local que le ha tomado los datos y declaración sobre lo sucedido, yo me siento y voy dando forma a mis pensamientos...
Es obvio que no es la primera vez que este individuo maltrata a una mujer. Es más, como en ningún momento me quité el casco porque temí que me pegara, desde el principio, él pensó todo el rato que hablaba con una chica de escasos veinte años, lo cual no le resultó obstáculo para amenazarme de muerte. Parecía disfrutar con su pavonerías y bravuconerías mientras me cerraba el camino y pegaba su metro ochenta a mi cara. Se le veía encantado de hacerse el chulo delante de una niña de 20 años asustada. Este tío debe tener alguna otra denuncia con toda seguridad. Eso en principio, correría a mi favor, pero lo cierto es que en todo caso se trata de mi palabra contra la suya. Tanto en la denuncia administrativa por conducción temeraria como en la penal por amenazas. Es más que probable que la denuncia no llegue a buen puerto por falta de pruebas. Y lo que es peor es que en el proceso judicial este tipejo peligroso obtendrá mis datos, mi dirección... peligroso porque, como se ha demostrado en este país de enfermos mentales, la violencia en el trato con otros seres humanos no está todo lo penada que debiera y muchas veces no se toma en serio la actitud enfermiza de algunos personajes hasta que otro ser humano pierde la vida. No tengo interés en ser una cifra de la estadística. Prefiero ser una persona viva.
Sé que peco de cobarde. Pero también de precavida. Sólo presenté la denuncia administrativa por conducción temeraria, tras asegurarme de que -de ninguna manera y jamás de los jamases- este personaje pudiera averiguar ningún dato sobre mí durante el trámite de ésta. La denuncia por la vía penal por las amenazas proferidas contra mi persona me espera en la mesa de la comisaría del Rabal. No me atreví a cursarla.
Por la noche salí a por nueces y andaba como un fugitivo, lanzando miradas por encima de los coches en busca del puto "megusto" blanco. No llegué a la tienda. Me volví antes. Tengo miedo. Y me jode, pero tengo miedo. Instinto de supervivencia, será.
Los malditos "megusto". Siempre me habían caído gordos, pero con el tiempo, les cojo más manía. Ese repugnante personaje que se compra un coche potente como si eso fuera a aumentar el tamaño de sus genitales, porque el de su cerebro es imposible, en tanto en cuanto el vacío no crece. Ese ser infrahumano que necesita demostrar al débil cuánto más fuerte es él en comparación. Ese pichafloja que necesita aparentar la potencia de la que carece. Ese típico machote que se compra un BMW porque "me gusta conducir". No, hijo, no, a tí lo que te gustaría es gustarte a ti mismo. Pero ni eso. Por eso vas con un "megusto" por la vida, a ver si consigues que los demás se crean todas las mentiras que ni tú te crees de ti mismo.
No te equivoques, no me das miedo tú. Me da miedo lo imbécil e inconsciente que eres, y la incapacidad física y orgánica que sufres para ver las consecuencias de tus actos. Me da miedo que el mundo no está preparado para protegerte de ti mismo y protegernos a los demás. Pero tú, tú me las traes floja, chaval.
PS. Suena El Loco, de Alice, el mejor grupo de rock salido de las entrañas de esta ciudad enferma.
Me incorporé a la circulación con la calma infinita de quien ha acabado su jornada laboral y, por primera tarde en mucho tiempo, no tiene más trabajo y se dispone a preparar un bizcocho de chocolate. Miré, leñe, miré, antes de que pienses mal. Y no venía nadie, quizás asomaba el principio de un coche blanco al fondo del todo, donde comenzaba la calle; si hubiera circulado a 50, no nos hubiéramos ni cruzado. Nada más pisar el asfalto oí el acelerón de ese motor super-válvico e instintivamente me aparté hacia la acera. Menos mal. Me pasó rugiendo un BMW blanco matrícula 9634-BNG a escasos 20 centímetros. Tan cerca que me empujó el aire que arrastraba enzarzado en sus ruedas furiosas. Pité. Antes pensé que no me había visto que pensar que había hecho una inconsciencia así aldreden. Me equivoqué. Tanto, que después de pasarme de largo pisando la línea continua, debió saltarse algún semáforo en rojo porque cien metros después, en el semáforo, cruzando una gran avenida, noto un bólido blanco que se me lanza encima. Con todas mis vísceras en el garganchón me aparto de su empujón, con el único sonido del rugir de su tremendo motor de "megusto" insatisfecho atronando mis pensamientos. Logro evitar el choque lateral con el homicida en potencia y a duras penas la farola que me espera con los brazos en jarras en la esquina contra la que he salido disparada. Tengo que hacer esfuerzos titánicos para evitar a la señora que me mira con pavor aferrada a su carrito de la compra en la acera y finalmente pasar las dos ruedas por el rebaje sin más golpe que el de la garrafa de 6 litros de agua que sale despedida por el movimiento. El muy enfermo se las ha apañado para perseguirme y volver a por mi. El gilipollas sobre ruedas, secuela patética de la obra maestra de Spielberg. Me arranco el casco y me giró con violencia buscando la matrícula del desgraciado. Mi cerebro, borracho de adrenalina, consigue ver lo que mis ojos intuyen y fotografío la placa del loco que se salta un semáforo en rojo ante mi mirada incrédula. 092. Policía local, dígame.
Me informan de que lo mejor es que acuda a la comisaría de la Nacional para denunciar penalmente la conducción temeraria del sujeto y me aseguran que mandan de inmediato una patrulla para interceptarle. Me pongo en marcha con tembleques y en el giro del semáforo que le ví saltarse en rojo, observo que el tipo hizo un giro prohibido de 180º y está parado en la acera de enfrente. El coche está en doble fila vacío. Espero al verde y paro el motor de la moto. No quiero ni cometer infracciones ni llamar la atención del tipejo éste. Sólo quiero comprobar la matrícula. Me acerco por detrás y de repente oigo una voz de toro increpándome. "Niñata, qué quieres ahora, ¿no has tenido suficiente?". Mierda. Lo tengo delante, tapándome la huída hacia mi moto, que me espera en la acera con las llaves puestas y la compra colgando. Estoy atrapada.
El individuo hace caso omiso de mis peticiones de respeto y se dedica a amenazarme sin sentido. Le informo de que le he denunciado a la policía y se ríe de mí, preguntándome dónde están "esos polis", dejando bien claro que estoy sola a su merced. Me asegura que lo que ha hecho conmigo lo hace a diario con otros tantos motoristas, alardea de que gracias a estas maniobras, ha visto muchos "cuerpos cubiertos con la manta", me grita y me insulta mientras se me ríe en la cara... hasta que las amenazas se elevan y, mientras fotografía con la cámara de su móvil la matrícula de mi moto, me asegura que me va a buscar con su camión y me va a "pasar por encima". Llegados a este punto yo he logrado girarle de modo que encuentro un hueco para huir hacia mi moto y salir pitando de la encerrona del cafre éste.
Temblado hasta las cejas me dirijo a la comisaría de la policía nacional, lanzando continuas miradas hacia atrás, por ver si el loco del "megusto" ha decidido seguirme y terminar lo comenzado. Una vez allí se pone en contacto conmigo la policía local quien me informa de que ya ha localizado al sujeto y me anima a que ponga dos denuncias, una por conducción temeraria y otra por amenazas, por la vía penal.
La nacional me pasa a una sala y me pide que les explique los hechos. Mientras esperamos a que llegue la patrulla de la local que le ha tomado los datos y declaración sobre lo sucedido, yo me siento y voy dando forma a mis pensamientos...
Es obvio que no es la primera vez que este individuo maltrata a una mujer. Es más, como en ningún momento me quité el casco porque temí que me pegara, desde el principio, él pensó todo el rato que hablaba con una chica de escasos veinte años, lo cual no le resultó obstáculo para amenazarme de muerte. Parecía disfrutar con su pavonerías y bravuconerías mientras me cerraba el camino y pegaba su metro ochenta a mi cara. Se le veía encantado de hacerse el chulo delante de una niña de 20 años asustada. Este tío debe tener alguna otra denuncia con toda seguridad. Eso en principio, correría a mi favor, pero lo cierto es que en todo caso se trata de mi palabra contra la suya. Tanto en la denuncia administrativa por conducción temeraria como en la penal por amenazas. Es más que probable que la denuncia no llegue a buen puerto por falta de pruebas. Y lo que es peor es que en el proceso judicial este tipejo peligroso obtendrá mis datos, mi dirección... peligroso porque, como se ha demostrado en este país de enfermos mentales, la violencia en el trato con otros seres humanos no está todo lo penada que debiera y muchas veces no se toma en serio la actitud enfermiza de algunos personajes hasta que otro ser humano pierde la vida. No tengo interés en ser una cifra de la estadística. Prefiero ser una persona viva.
Sé que peco de cobarde. Pero también de precavida. Sólo presenté la denuncia administrativa por conducción temeraria, tras asegurarme de que -de ninguna manera y jamás de los jamases- este personaje pudiera averiguar ningún dato sobre mí durante el trámite de ésta. La denuncia por la vía penal por las amenazas proferidas contra mi persona me espera en la mesa de la comisaría del Rabal. No me atreví a cursarla.
Por la noche salí a por nueces y andaba como un fugitivo, lanzando miradas por encima de los coches en busca del puto "megusto" blanco. No llegué a la tienda. Me volví antes. Tengo miedo. Y me jode, pero tengo miedo. Instinto de supervivencia, será.
Los malditos "megusto". Siempre me habían caído gordos, pero con el tiempo, les cojo más manía. Ese repugnante personaje que se compra un coche potente como si eso fuera a aumentar el tamaño de sus genitales, porque el de su cerebro es imposible, en tanto en cuanto el vacío no crece. Ese ser infrahumano que necesita demostrar al débil cuánto más fuerte es él en comparación. Ese pichafloja que necesita aparentar la potencia de la que carece. Ese típico machote que se compra un BMW porque "me gusta conducir". No, hijo, no, a tí lo que te gustaría es gustarte a ti mismo. Pero ni eso. Por eso vas con un "megusto" por la vida, a ver si consigues que los demás se crean todas las mentiras que ni tú te crees de ti mismo.
No te equivoques, no me das miedo tú. Me da miedo lo imbécil e inconsciente que eres, y la incapacidad física y orgánica que sufres para ver las consecuencias de tus actos. Me da miedo que el mundo no está preparado para protegerte de ti mismo y protegernos a los demás. Pero tú, tú me las traes floja, chaval.
PS. Suena El Loco, de Alice, el mejor grupo de rock salido de las entrañas de esta ciudad enferma.
martes, 23 de septiembre de 2008
aterriZaje forZoso
He caído con poca delicadeza. Como acostumbro. Yo no aterrizo, yo patapumbo.
Suena High and Dry, de Radiohead.
Vuelvo de mi periplo emocio-pirenaico con el cerebro licuado en mocos infinitos, el pecho tan cargado que voy silbando barruntos y gorgojos, y muy pocas ganas de retomar mi rutina.
Encima fuera llueve. Por si fuera poco.
Me sueno los mocos que arrastran pensamientos ínfimos, como si quisiera vaciar mi mente de lo que no quiere ni empezar a pensar, porque ella sabe que no nos interesa, ni a ti ni a mi.
Comienzo caminos que abandono por el primer atajo que encuentro. Me dejo llevar por la corriente del tempus fugit y carpo mis diem sin mala conciencia. Al que no piensa esto no le afecta.
Este cielo blanco me atosiga y fulmina mi tímida sonrisa cada vez que intento despejarlo con mi mirada de rayos Z.
Zozobro por mi casa sin remedio y me niego la posibilidad de ponerme a pensar y ordenar todas las cosas que debo.
Zascandileo por las carpetas de mi ordenador sin remedio porque mi cerebro mononeuronal está trabajando a máximo rendimiento en la retaguardia y no puede calcular guías ni cajas de texto al ritmo necesario.
Zarandeo mis sentimientos para que suelten todo lo que llevan en los bolsillos y se vayan de mí sin tomar nada a cambio.
Zigzageo entre recuerdos, miedos y esperanzas, aunque no quiero.
Zurzo mi presente para diseñar un futuro que me siente bien en las caderas y que me guste a mí y sólo a mí, que soy quien hay al otro lado del espejo.
Zanjo de un plumazo pensamientos y ensueños absurdos porque no quiero tener tiempo ni para ellos ni para sus ruidosos amigos.
Zumbando de un lado a otro porque quiero exprimir mis momentos con sencillez y sin dejar resquicios a la melancolía. No todavía.
Zzzzz... querría dormir mi día y retomar en la noche los recuerdos de las caricias, la ternura de la amiga que fabrica en un minuto la rutina de seis años perdida, la deshinibición de saberme entendida y la de disfrutar de provocar sus retinas podridas.
La contradicción nuestra de cada día.
Es Zurdo.
Suena High and Dry, de Radiohead.
Vuelvo de mi periplo emocio-pirenaico con el cerebro licuado en mocos infinitos, el pecho tan cargado que voy silbando barruntos y gorgojos, y muy pocas ganas de retomar mi rutina.
Encima fuera llueve. Por si fuera poco.
Me sueno los mocos que arrastran pensamientos ínfimos, como si quisiera vaciar mi mente de lo que no quiere ni empezar a pensar, porque ella sabe que no nos interesa, ni a ti ni a mi.
Comienzo caminos que abandono por el primer atajo que encuentro. Me dejo llevar por la corriente del tempus fugit y carpo mis diem sin mala conciencia. Al que no piensa esto no le afecta.
Este cielo blanco me atosiga y fulmina mi tímida sonrisa cada vez que intento despejarlo con mi mirada de rayos Z.
Zozobro por mi casa sin remedio y me niego la posibilidad de ponerme a pensar y ordenar todas las cosas que debo.
Zascandileo por las carpetas de mi ordenador sin remedio porque mi cerebro mononeuronal está trabajando a máximo rendimiento en la retaguardia y no puede calcular guías ni cajas de texto al ritmo necesario.
Zarandeo mis sentimientos para que suelten todo lo que llevan en los bolsillos y se vayan de mí sin tomar nada a cambio.
Zigzageo entre recuerdos, miedos y esperanzas, aunque no quiero.
Zurzo mi presente para diseñar un futuro que me siente bien en las caderas y que me guste a mí y sólo a mí, que soy quien hay al otro lado del espejo.
Zanjo de un plumazo pensamientos y ensueños absurdos porque no quiero tener tiempo ni para ellos ni para sus ruidosos amigos.
Zumbando de un lado a otro porque quiero exprimir mis momentos con sencillez y sin dejar resquicios a la melancolía. No todavía.
Zzzzz... querría dormir mi día y retomar en la noche los recuerdos de las caricias, la ternura de la amiga que fabrica en un minuto la rutina de seis años perdida, la deshinibición de saberme entendida y la de disfrutar de provocar sus retinas podridas.
La contradicción nuestra de cada día.
Es Zurdo.
viernes, 12 de septiembre de 2008
a vueltas con los recuerdos
Hoy he llegado al curro, me he metido en mi correo personal (no pienses mal, a ver si tenía noticias del libro de casa, que tengo que informar a mi jefe... qué te habías creído) y me he encontrado una sopresa inesperada. Una antiquísima (joer, es que empiezo a ser viejuna ya) amiga del cole me había mandado un mensaje desde una página donde había colgado fotos del nuestro cole (fíjate si soy agüela que las fotos eran en blanco y negro...). Hace la de dios que no sabía de ella. Lo mismo más de 10 años. Igual me he pasado, pero por ahí, por ahí. Es de estas personas que por mucho tiempo que pase, deja un recuerdo imborrable que sabes que además es mutuo. Madre mía, si es que se cambió de colegio en cuarto o en quinto, que tendríamos 9 años... y las tres, Cristina Guardia Añaños, Begoña Pérez Gete e Irene, sabían que serían amigas para siempre. Que luego la vida hace contigo lo que quiere, pero bueno, para eso está el libre albedrío.
Un sábado por la mañana que andaba dando vueltas con Pedrito (el corsita que fue mi primera cocha) medio rayada, acabé aparcando en casa de la madre de Begoña y me planté en su casa. Así, a la brava. Hacía como... puff, imposible hacer la cuenta de años que hacía que no la veía. Y la saqué de la cama, pobre. Cuando se acabó de despertar debió dudar si había sido un sueño. Pero me apetecía y lo hice. Con Cristina compartí el resto del cole y aunque nuestras diferentes evoluciones nos separaron, después del instituto volvimos a reencontrarnos porque la escuela de turismo donde estudió estaba a media manzana de casa de mis padres. Nos estuvimos como dos o tres años carteando en Zaragoza. Descubrimos el sistema de reutilizar 20 veces el mismo sello. Nos fabricábamos los sobres con hojas de revistas. Fue realmente divertido. Pero una vez acabó la carrera y yo me fui de mi humilde capital de provincia, la cosa se enfrió. Hace como... ni idea de cuántos años, recibí una carta suya desde Canarias que nunca respondí, y maldita sea no sé porqué no lo hice. Ahora vuelve todo esto a mi recuerdo. Me gusta la sensación.
En la página de Begoña salen fotos del cole y de los profes.
Ha sido una extraña sensación. Volver a ver ese patio, perdón, recreo. Dios, tengo tantos recuerdos ahí. Buenos, malos, regulares, de varios colores.
Esto de reencontrarte con la infancia supone una terrible tentación, la de preguntarte si te veías entonces tal y como eres ahora. Yo, la verdad, no me veía en Zarapocha, me imaginaba en algún lugar un poco más cosmopolita. O así. Pero está bien. El mundo es ancho y si mi espalda me lo permite, la vida es larga. Ya habrá tiempo. Todo tiene su momento. Ahora tocaba éste y prefiero centrarme un poco, que no me vendrá mal. Este domingo acaba la Expo. La idea era irme en cuanto acabara pero he ido tanteando la cosa y está complicado. Dudo que de aquí al lunes pueda fijar mi residencia en otro lugar. Sin embargo, en contra de lo que me dijo tanta gente cuando regresé, no tengo el miedo de que Zarapocha me ate contra mi voluntad porque si una cosa he aprendido de mí es que, como se meta algo en la cabeza, arramblo con lo que sea, pero me tengo que salir con la mía. Será a la larga, pero será porque así lo deseo.
Por ahora me voy a por el tercer capítulo de la serie "de festivales de verano". Esta vez parece que no va a llover. Espero. Pero vamos, un sol de justicia, tampoco va a hacer. Curiosamente me voy con la misma persona con la que estuve en los dos anteriores, aunque en el primero todavía no nos habíamos cruzado; vamos a romper la maldición que nos persigue a ambos.
Tengo muchas ganas de pirinear. Mucha necesidad.
Me pongo nostálgica, voy a cambiar de tercio.
He colgado la canción de la maqueta con Halifa por si alguien es tan masoquista como para querer descargársela. En una de estas cuelgo el vídeo del concierto en youtube, pero va a ser que después de fiestas de Ansó...
Talibé_Halifa feat. irenedxs & Battosai
Si sólo quieres oírla, dale al play, arriba a la derecha. He quitado el inicio automático por vergüenza torera, pero en el siguiente post lo vuelvo a poner, debéis estar echando de menos la bienvenida musical.
Suena tanto silencio al abrir que me turba.
Quedan 2 horas para mi libertad.
Un sábado por la mañana que andaba dando vueltas con Pedrito (el corsita que fue mi primera cocha) medio rayada, acabé aparcando en casa de la madre de Begoña y me planté en su casa. Así, a la brava. Hacía como... puff, imposible hacer la cuenta de años que hacía que no la veía. Y la saqué de la cama, pobre. Cuando se acabó de despertar debió dudar si había sido un sueño. Pero me apetecía y lo hice. Con Cristina compartí el resto del cole y aunque nuestras diferentes evoluciones nos separaron, después del instituto volvimos a reencontrarnos porque la escuela de turismo donde estudió estaba a media manzana de casa de mis padres. Nos estuvimos como dos o tres años carteando en Zaragoza. Descubrimos el sistema de reutilizar 20 veces el mismo sello. Nos fabricábamos los sobres con hojas de revistas. Fue realmente divertido. Pero una vez acabó la carrera y yo me fui de mi humilde capital de provincia, la cosa se enfrió. Hace como... ni idea de cuántos años, recibí una carta suya desde Canarias que nunca respondí, y maldita sea no sé porqué no lo hice. Ahora vuelve todo esto a mi recuerdo. Me gusta la sensación.
En la página de Begoña salen fotos del cole y de los profes.
Ha sido una extraña sensación. Volver a ver ese patio, perdón, recreo. Dios, tengo tantos recuerdos ahí. Buenos, malos, regulares, de varios colores.
Esto de reencontrarte con la infancia supone una terrible tentación, la de preguntarte si te veías entonces tal y como eres ahora. Yo, la verdad, no me veía en Zarapocha, me imaginaba en algún lugar un poco más cosmopolita. O así. Pero está bien. El mundo es ancho y si mi espalda me lo permite, la vida es larga. Ya habrá tiempo. Todo tiene su momento. Ahora tocaba éste y prefiero centrarme un poco, que no me vendrá mal. Este domingo acaba la Expo. La idea era irme en cuanto acabara pero he ido tanteando la cosa y está complicado. Dudo que de aquí al lunes pueda fijar mi residencia en otro lugar. Sin embargo, en contra de lo que me dijo tanta gente cuando regresé, no tengo el miedo de que Zarapocha me ate contra mi voluntad porque si una cosa he aprendido de mí es que, como se meta algo en la cabeza, arramblo con lo que sea, pero me tengo que salir con la mía. Será a la larga, pero será porque así lo deseo.
Por ahora me voy a por el tercer capítulo de la serie "de festivales de verano". Esta vez parece que no va a llover. Espero. Pero vamos, un sol de justicia, tampoco va a hacer. Curiosamente me voy con la misma persona con la que estuve en los dos anteriores, aunque en el primero todavía no nos habíamos cruzado; vamos a romper la maldición que nos persigue a ambos.
Tengo muchas ganas de pirinear. Mucha necesidad.
Me pongo nostálgica, voy a cambiar de tercio.
He colgado la canción de la maqueta con Halifa por si alguien es tan masoquista como para querer descargársela. En una de estas cuelgo el vídeo del concierto en youtube, pero va a ser que después de fiestas de Ansó...
Talibé_Halifa feat. irenedxs & Battosai
Si sólo quieres oírla, dale al play, arriba a la derecha. He quitado el inicio automático por vergüenza torera, pero en el siguiente post lo vuelvo a poner, debéis estar echando de menos la bienvenida musical.
Suena tanto silencio al abrir que me turba.
Quedan 2 horas para mi libertad.
miércoles, 10 de septiembre de 2008
las mil maneras de contarte lo que pienso
Siempre me ha gustado la música. Siempre quise aprender a sacar de mí las melodías que suenan acompañando mis pasos, mis palabras, como los trazos de las escenas de mi vida que se desdibujan ante mis ojos sin que pueda definirlas... ay, perdón, que me he puesto a cantar...
Cuando tuve la oportunidad tuvo que venir alguien a joderla, a contaminarla con sus deseos y sus frustraciones a mí remitidas, repetidas, aprendidas, aguanto sometida... uy, otra vez.
Siempre me ha gustado la poesía que con su ritmo acelera la cadencia de mi sonrisa y despierta el movimiento de toda mi energía alrededor de tu mundo, tan profundo que oscurece los colores de las mil chispas que iluminan mi mirada, hacia arriba, hacia la lluvía fina que me impregna del olor de la fruta de esta temporada fría... vaya, no puedo parar...
Algo me hace rimar el ritmo de mi prosa de una manera encendida, casi poseída, aún cuando no era mía y sólo el trasegar de la ignorancia de mil tardes perdidas me hacía pasear por el borde de la vía, los brazos extendidos hacia ninguna salida, pensando en mi partida... no sé ni lo que digo!
Ahora entiendo que esta pesadilla tuvo en la rima su válvula de escape, que el ejército de deseos se arme, que ataque, aunque sea sólo un instante... y demuestre que a pesar de tí sigo tan viva
y tan eterna como una lágrima, es la música, cuchilla quirúrgica, que se adentra hasta el fondo de mi ánima, tan atípica, tan hipnótica, esta es mi rúbrica, la rima esdrújula, soy como pólvora, en esto soy única, mi lengua es bífida, mi canto armónico, va como un bólido, ya no sincrónizo, esto no es lógico, y ahora escúchate, me has cantado en tu mente aún sin saber, en esto consiste, esto no va parar, es la ciencia de las clases bajas que te hará rabiar, tómala o déjala, es fantástica, sigue la brújula, no seas púdica, lee mi mímica, hazte autocrítica, pasa de místicas, la vida es cínica, un poco cáustica, algo sarcástica, siente la química...
Cállate ya, joder, Irene, por favor un rato! Burp! (Lo siento, tragué aire)
Chico, no sé qué pasa que últimamente voy rimando con encanto las palabras que voy pensando, creo que esto vuelve a ser un canto, qué encanto... BASTA!
El viernes te lo cuento.
Estoy en pleno proceso creativo.
Siempre me entra cuando tengo cosas mucho más importantes que hacer. Cuando estaba de exámenes me invadía la inspiración literaria que era cosa mala. Ahora que tengo un montón de curro en casa voy componiendo hasta los gluglugueos de la ducha, escucha, esto es como una lucha... JOOOO, ya estoy otra vez.
Bueno. Eso. No voy a hacer frases largas que las rimo. (menudo timo)
Vale. Paro.
No sé a qué venía todo esto.
Se me ha ido.
Ah, sí, que me he colgado en myspace...
PS.- Esto lo escribí el viernes pero no me iba bien internés y no lo pude colgar. El resto de la semana lo he pasado de baja, pata arriba, currando como una loca en casa... y pasé de meterme en la red, que me engancho. Hoy, de vuelta a la ofi enchufada otra vez... puff! sé que está mal, pero si este maldito cacharro antediluviano que tengo no se pegara tanto rato con el bolo de colores dando vueltas, no me aburriría tanto!
Cuando tuve la oportunidad tuvo que venir alguien a joderla, a contaminarla con sus deseos y sus frustraciones a mí remitidas, repetidas, aprendidas, aguanto sometida... uy, otra vez.
Siempre me ha gustado la poesía que con su ritmo acelera la cadencia de mi sonrisa y despierta el movimiento de toda mi energía alrededor de tu mundo, tan profundo que oscurece los colores de las mil chispas que iluminan mi mirada, hacia arriba, hacia la lluvía fina que me impregna del olor de la fruta de esta temporada fría... vaya, no puedo parar...
Algo me hace rimar el ritmo de mi prosa de una manera encendida, casi poseída, aún cuando no era mía y sólo el trasegar de la ignorancia de mil tardes perdidas me hacía pasear por el borde de la vía, los brazos extendidos hacia ninguna salida, pensando en mi partida... no sé ni lo que digo!
Ahora entiendo que esta pesadilla tuvo en la rima su válvula de escape, que el ejército de deseos se arme, que ataque, aunque sea sólo un instante... y demuestre que a pesar de tí sigo tan viva
y tan eterna como una lágrima, es la música, cuchilla quirúrgica, que se adentra hasta el fondo de mi ánima, tan atípica, tan hipnótica, esta es mi rúbrica, la rima esdrújula, soy como pólvora, en esto soy única, mi lengua es bífida, mi canto armónico, va como un bólido, ya no sincrónizo, esto no es lógico, y ahora escúchate, me has cantado en tu mente aún sin saber, en esto consiste, esto no va parar, es la ciencia de las clases bajas que te hará rabiar, tómala o déjala, es fantástica, sigue la brújula, no seas púdica, lee mi mímica, hazte autocrítica, pasa de místicas, la vida es cínica, un poco cáustica, algo sarcástica, siente la química...
Cállate ya, joder, Irene, por favor un rato! Burp! (Lo siento, tragué aire)
Chico, no sé qué pasa que últimamente voy rimando con encanto las palabras que voy pensando, creo que esto vuelve a ser un canto, qué encanto... BASTA!
El viernes te lo cuento.
Estoy en pleno proceso creativo.
Siempre me entra cuando tengo cosas mucho más importantes que hacer. Cuando estaba de exámenes me invadía la inspiración literaria que era cosa mala. Ahora que tengo un montón de curro en casa voy componiendo hasta los gluglugueos de la ducha, escucha, esto es como una lucha... JOOOO, ya estoy otra vez.
Bueno. Eso. No voy a hacer frases largas que las rimo. (menudo timo)
Vale. Paro.
No sé a qué venía todo esto.
Se me ha ido.
Ah, sí, que me he colgado en myspace...
PS.- Esto lo escribí el viernes pero no me iba bien internés y no lo pude colgar. El resto de la semana lo he pasado de baja, pata arriba, currando como una loca en casa... y pasé de meterme en la red, que me engancho. Hoy, de vuelta a la ofi enchufada otra vez... puff! sé que está mal, pero si este maldito cacharro antediluviano que tengo no se pegara tanto rato con el bolo de colores dando vueltas, no me aburriría tanto!
jueves, 21 de agosto de 2008
easy life
Ayer veinte minutos, hoy media hora. Mañana me toca llegar cuarenta minutos tarde a trabajar, pero como la jornada acaba a las 2, difícilmente me puedo quedar a recuperar minutos a mediodia, así que demostraré que puedo llegar pronto si me lo propongo. Nada ha cambiado.
Quizás me duele un poco más la espalda que antes de las vacaciones. Pero da igual, este fin de semana tengo overbooking de eventos pirenaicos y no va a poder ser un impedimento.
Y hablando de términos aeronáuticos, no me hace pizca de gracia lo del avión que se ha estrellado. Yo sé que a mí no me va a tocar porque estas cosas uno las intuye. No moriré en un accidente aéreo. Sería una ironía ya que las pelis de catástrofes son mi debilidad. Pero después de la experiencia avioneta de hélices para volver de Ibiza, carape, tuvo una que hacer un esfuerzo de autocontrol y aplicar grandes dosis de humor al hecho de llevar el estómago levitando un metro sobre la cabeza durante una hora de interminable recorrido.
Y hablando de levitaciones, esta noche ha regresado una sensación que hace tiempo que no recuperaba en mis sueños, la del terrible vacío que crea el mar cuando se retira para formar una ola enorme a tus espaldas, que parece que tu estómago salga también arrastrado hacia atrás. Es un recuerdo que sólo vuelve con la intensidad deseada en sueños. Qué maravillosa mezcla de pánico y placer. Tampoco moriré ahogada, que nado muy bien.
Y hablando de nadar, cuento con pena los días que me quedan para volver a zambullirme en el mar. No hay sensación comparable con esa. Ayer monté un vídeo regalo para mis niñas, Pilar y Patricia, que tan geniales momentos me regalaron en Ibiza. Voy a ver si puedo encontrar un modo de subirlo aquí, si no, lo colgaré en el servidor y pondré un link. (PD: funcionó!)
Mientras tanto, os dejo la música de este veranito -dale al play que he quitado el inicio automático para que no moleste con el vídeo-, los últimos acordes de la vida alegre. Ya intuyo la llegada del frío y el azul de mis ojos se va volviendo plomizo...
Quizás me duele un poco más la espalda que antes de las vacaciones. Pero da igual, este fin de semana tengo overbooking de eventos pirenaicos y no va a poder ser un impedimento.
Y hablando de términos aeronáuticos, no me hace pizca de gracia lo del avión que se ha estrellado. Yo sé que a mí no me va a tocar porque estas cosas uno las intuye. No moriré en un accidente aéreo. Sería una ironía ya que las pelis de catástrofes son mi debilidad. Pero después de la experiencia avioneta de hélices para volver de Ibiza, carape, tuvo una que hacer un esfuerzo de autocontrol y aplicar grandes dosis de humor al hecho de llevar el estómago levitando un metro sobre la cabeza durante una hora de interminable recorrido.
Y hablando de levitaciones, esta noche ha regresado una sensación que hace tiempo que no recuperaba en mis sueños, la del terrible vacío que crea el mar cuando se retira para formar una ola enorme a tus espaldas, que parece que tu estómago salga también arrastrado hacia atrás. Es un recuerdo que sólo vuelve con la intensidad deseada en sueños. Qué maravillosa mezcla de pánico y placer. Tampoco moriré ahogada, que nado muy bien.
Y hablando de nadar, cuento con pena los días que me quedan para volver a zambullirme en el mar. No hay sensación comparable con esa. Ayer monté un vídeo regalo para mis niñas, Pilar y Patricia, que tan geniales momentos me regalaron en Ibiza. Voy a ver si puedo encontrar un modo de subirlo aquí, si no, lo colgaré en el servidor y pondré un link. (PD: funcionó!)
Mientras tanto, os dejo la música de este veranito -dale al play que he quitado el inicio automático para que no moleste con el vídeo-, los últimos acordes de la vida alegre. Ya intuyo la llegada del frío y el azul de mis ojos se va volviendo plomizo...
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